El caso de las magistradas federales, que ampararon sospechosamente al exgobernador Eugenio Hernández Flores y por ese motivo fueron separadas del cargo -en tanto se desarrolla la investigación- para el que fueron electas se complicó, para ellas y el sujeto amparado.
Ayer las dos abogadas del Poder judicial se atrincheraron por varias horas en su oficina negándose a cumplir con las medidas del Tribunal Disciplinario. La Guardia Nacional, se vio en la necesidad de intervenir para que Dulce Yanet Vega Camacho y Lourdes Guadalupe Ávila Tobías entregaran sus oficinas.
La cuestión es más grave de lo que hasta hoy se sabe.
El fondo del litigio no es si las dos abogadas, se aventaron el tiro -económico, se infiere- justificando el amparo del exgobernador.
Lo que se estudia escrupulosamente, es la posible actitud invasiva de las magistradas, en la decisión de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) al aprobar la extradición de un individuo que violentó la ley en EUA. Se debate la, posible y punible, conducta de ambas funcionarias, porque la extradición se decide en las esferas administrativas y no en los tribunales penales.
Es ahí en donde las flamantes magistradas, mostraron el cobre.
Sí: por años el PJF se entrometió en los otros Poderes con el mágico recurso del amparo y la tolerancia de los ministros neoliberales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Los jueces tuvieron la facultad de utilizar el amparo de manera discrecional. Protegieron evasores de impuestos; cubrieron a potentados expropiados; mimaron a quienes se opusieron a la construcción de interés público como el Tren Maya y la mega Refinería de AMLO.
Al parecer se acabó la fiesta.
El asunto va en serio.
Es claro que el exgobernador Hernández Flores, se niega a ver su actual realidad. No ha dimensionado, el real cambio en la reestructuración del Poder judicial de la IV T y su Segundo Piso.
¡Con todo y que lo oculte, anda en precampaña!
Tan seguro se siente, que no ha parado sus inversiones y negocios en ciudad Victoria. En exclusivo lugar de la ciudad, construye un hospital de primer mundo.
Sus amigos, socios y abogados, le han hecho creer que con los métodos de antaño puede seguir burlando la justicia.
Grande la apuesta; es, al todo o nada.
¿Cuánto tiempo le queda a Geño en libertad?
¿Le alcanzará al PV para cuidar la integridad moral de Hernández Flores, cuando tiene el agua hasta el cuello?
Hay dudas al respecto.
Sus correligionarios lo acaban de hundir aún más. Hace unos minutos, el PV acaba de oponerse a la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, debilitando con ello su estructura y poniendo en riesgo su viabilidad como partido.
Por eso el abogado del diablo, afirmó que la ambición era el favorito -es el más grande productor de clientes- de todos los pecados.









