Mientras en Colima cada legislador cuesta al erario 5.1 millones de pesos al año, en Baja California la cifra se dispara hasta 34.8 millones, casi 7 veces más y en Tamaulipas se ubica en 8.6 millones de pesos, entre los congresos más austeros del país.
Estos datos, revelados por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina del 12 de marzo de 2026, colocan a Tamaulipas entre las 10 entidades más austeras del país en el gasto de su Congreso local.
Esto es el lugar 27 nacional, junto con Colima, Campeche, Yucatán, Puebla, Chiapas, Tabasco, Sinaloa, Coahuila e Hidalgo.
El Congreso de Tamaulipas opera con un presupuesto anual de 310 millones de pesos para atender a una población de 3 millones 527 mil 735 habitantes.
Cuenta con 36 diputados, de los cuales 14 son de representación plurinominal, lo que genera un costo promedio por legislador de 8 millones 611 mil 657 pesos, incluyendo salarios de trabajadores, contratos colectivos y operación del Poder Legislativo, no solo percepciones de los diputados.
“No todo el recurso va a los legisladores, hay empleados, contratos colectivos y gastos de operación”, precisó
Sin embargo, las enormes diferencias entre estados evidencian privilegios injustificables en algunas entidades.
Como respuesta al rechazo de la Reforma Electoral original, que no alcanzó mayoría calificada, Sheinbaum presentó su “Plan B” que busca:Establecer topes máximos al gasto de los Congresos locales, basados en población, presupuesto o promedio nacional.
Además, de reducir privilegios en legislaturas y ayuntamientos y fortalecer la democracia directa con mecanismos como la consulta popular.
El gobierno federal estima un ahorro nacional de hasta 4 mil millones de pesos anuales, recursos que se quedarían en los estados y municipios para destinarlos a obras públicas, servicios y necesidades reales de la gente, en lugar de mantener estructuras políticas sobredimensionadas.









