Cuando de hablar de la seguridad pública se trata -como en la mayoría de los temas de la agenda pública estatal-, los diezmados defensores del pasado sexenio, brincan en los extremos de las afirmaciones y las negaciones, hasta que terminan hechos bolas.
Lo hacen, cada que se presenta un incidente, para exagerar lo que pasa ahora y asegurar que antes eso no pasaba, cuando la opinión pública tiene constancia de las atrocidades ocurridas en su tiempo, muy alejadas de las incidencias posteriores.
Ahora que pasamos la cresta del periodo vacacional, con visitas sin precedentes, sin incidentes mortales en carretera y un par de casos de ahogamiento en los destinos de playa, que significan una disminución sustancial en comparación con años pasados, los voceros de la oposición se quedaron con el hecho de una emboscada donde civiles armados atacaron una patrulla de seguridad por la carretera ribereña de Reynosa.
También ondearon la bandera del descubrimiento de un predio donde se encontraron osamentas humanas de distintos cuerpos.
En la declaración y desde el podio legislativo, se desgarraron las vestiduras cantando escenarios apocalípticos y cuando les dijeron que los restos encontrados podrían ser de desaparecidos cuando estuvieron en el gobierno estatal ellos, se remitieron a culpar al expresidente morenista “por su política de abrazos, no balazos”.
Luego se desdijeron, afirmando que fue en ese gobierno cuando más seguridad hubo en Tamaulipas, gracias a su gobernador.
Los hechos, que siempre están muy presentes en la sociedad tamaulipeca, no mienten y para los desmemoriados, están los récords mediáticos en internet, cuando su exgobernador agradecía el apoyo del gobierno federal en sus campañas.
Las cifras oficiales a que tanto aludieron ellos, cuando les convino, son claras en cuanto a la curva de incidencia delictiva a nivel nacional y en Tamaulipas; el gobierno estatal panista llegó en el 2016, pero fue hasta el 2018, cuando asumió la Presidencia de la República ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, cuando se revirtió la curva creciente de incidencia delictiva, disparada a partir del calderonato.
Y sí, en Tamaulipas empezaron a bajar los delitos de alto impacto, en los dos últimos tercios del gobierno cabecista, porque siempre pedía y en más de una ocasión lo exigió en forma mediática, que atrás de sus policías fueran las partidas militares.
Incluso, cuando esos policías iban a someter a los grupos proscritos, para ponerlos a cuota o despojarles sus haberes, con el pretexto de “quitarles sus fuentes de financiamiento”, lo que en efecto se hizo, pero tales haberes no se reintegraron al fisco, ni se usaron para resarcir el daño a la sociedad.
Del único delito que no cedió, sino que se acrecentó, hasta poner a Tamaulipas en el nada honroso primer lugar de incidencia y de lo que nunca habló el exgobernador de triste memoria y sus voceros, fue precisamente el de las personas desaparecidas y no localizadas.
Un fenómeno que seguramente no ha desaparecido en el mundo, pero que en Tamaulipas se ha reducido en forma drástica es ese, de las desapariciones, en las que solo en el último mes del pasado sexenio, cuando CABEZA DE VACA salió huyendo del Estado, al menos dos grupos de personas “se esfumaron” y ya con el doctor AMÉRICO en el primer mes de su gobierno, otros dos grupos fueron recuperados.
En Pocas Palabras, la inmensa mayoría de las personas denunciadas como desaparecidas durante el presente gobierno han sido localizadas; los hallazgos de restos humanos en cementerios o inhumaciones clandestinas, en general, hasta ahora, corresponden a los miles de individuos reportados como desaparecidos durante el pasado sexenio y de más atrás, de quienes “nunca más se supo nada”.
Por supuesto que, una sola persona de quien se desconoce su paradero, es motivo de la preocupación y la ocupación, en primer lugar de sus seres queridos y enseguida, de las instituciones responsables del tema.
Lo que ahora aparece indignante, es que quienes fueron los principales actores y autores de las mayores desapariciones, cuando fueron gobierno, pretendan usar esa tragedia para endosar a partidos, políticos y gobiernos en funciones, con la idea de sacar raja político-electoral.
Haciendo cuentas de los buenos saldos del periodo vacacional, en mucho producto del esfuerzo y dedicación institucional, el Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA ponderó ayer el acompañamiento de la mayoría de los diputados locales, liderados por el diputado HUMBERTO PRIETO HERRERA, durante la ceremonia semanal de honores a los símbolos patrios y del Estado.
El propio Gobernador se quedó, al frente de su equipo, a instruir, coordinar, supervisar las acciones de atención al turista y los frutos fueron generosos.







