Cd. Victoria, Tamaulipas.- Este jueves se publicó la nueva Ley de
Entrega Recepción que estará vigente en la transición de poderes, cuando
Américo Villarreal deje el gobierno y se instale el, o la que resulte electa.
Nada nuevo. Sustituye a una Ley que viene de 2003, que carece de lo
mismo: Dientes para castigar pillerías de los funcionarios.
Cuando dejó el poder Francisco Cabeza de Vaca -no entregó, sino que
huyó varios días antes de territorio nacional-, sus colaboradores se robaron
hasta los macetones de adorno de Palacio de Gobierno.
Una salida fácil fue decir que eran rentados, como muchas otras cosas.
No hubo acto republicano en el Congreso del Estado. Fue una fuga bien
planeada para huir de México, dejando tras de sí un cochinero
administrativo que sigue sin resolverse.
Se “perdieron” no solo vehículos sino hasta caballos de la Policía
Montada. Se presentaron decenas denuncias, documentaron anomalías,
pero nada pasó.
Cierto, el nuevo ordenamiento determina que ningún funcionario podrá
retirarse sin antes entregar papeles y bienes, en orden, y hasta con la
intervención de notarios públicos, pero… Huyen.
La entrega debe prepararse desde un año antes tratándose del
Gobierno del Estado, con seis meses la de ayuntamientos.
Manda que los “castigos” se impongan según la Ley de
Responsabilidades Administrativas del Estado, o sea, puros coscorrones o
llamados “en voz fuerte”, a los que nadie hace caso.
Los comités de enlace -igual que la presente Ley- deberán integrarse 30
días antes con representantes del equipo que se va y el que llega, sin que
sean considerados empleados de institución alguna.
Nadie hace caso a las peticiones de aclaración que los ex funcionarios
deben hacer hasta 60 días después de haber entregado. Se burlan.
Hace falta apretar más. Mientras un funcionario sepa que puede irse con
las manos llenas sin enfrentar consecuencias, lo va a seguir haciendo sin
importar cuantas Leyes existan. Lo que más les duele es la cárcel y las
sanciones en el bolsillo.
El mismo pecado original: A la Ley le faltan dientes para enjuiciar a los
bandidos del erario.
Cuando la contraloría o la Auditoría Superior señalan a alguien, acude al
Tribunal de Justicia Administrativa donde por lo general conceden perdón y
nadie regresa billetes a la caja de Finanzas.
Por ejemplo, la Auditoría Superior reclama hasta 4.6 millones de pesos a
los jefes de Comapa Camargo, por irregularidades administrativas, pero los
expedientes tienen meses en el Tribunal. No pasan a la Fiscalía
Anticorrupción.
Tema aparte, el auto doctorcito Francisco Chavira Martínez, mercenario
de la política y negociante de la educación, presume reconocimientos
federales de validez para sus escuelas “patito”, luego que el gobierno del
Estado le quitó los RVOES.
Parece una nueva forma de defraudar, innovando ahora que las carreras
son en línea (Global University).
Le dimos una “revisadita” a los reconocimientos federales y no aparecen
las escuelitas de Don Francisco, licenciaturas, maestrías y doctorados que
presume.
Sí, otras instituciones de prestigio como la UNAME (idiomas)
Matamoros, Universidad Americana del Noreste, Universidad del Desarrollo
Profesional y así sucesivamente instituciones serias.
Una pregunta, la principal. ¿por qué no interviene la SET a fondo? La
sospecha es que el individuo sigue engañando a la juventud. Presume 40
carreras de licenciatura, 12 de maestría y cinco doctorados. Afirma que
tiene reconocimiento oficial federal, pero no lo exhibe.
Puede tratarse de un enorme fraude. Promete becas de 75 por ciento en
las colegiaturas e inscripción gratuita ¿acaso es competencia de la Fiscalía
de Justicia? ¿alguien tiene qué denunciar?.
En su vida política, desde hace años, el “rector sin universidad”,
Francisco Chavira, ha sido un pájaro de cuenta. Estuvo preso más de nueve
meses por robo de vehículo, daños en propiedad y lesiones, entre otros,
todo por un pleito interno por las prerrogativas del PRD.
La secretaría de Educación debe investigar y orientar a los jóvenes y
padres de familia si las “patito” tienen reconocimiento federal o no.
Y en Reynosa, después de tantas amenazas, por fin Luis Miguel Iglesias
“renuncio” al partido Morena, donde nunca lo consideraron como militante
¿se pusieron a temblar los guindas?. Junta más una pelea de perros que él.
Es un tipo escándalo que cree que su presencia jala multitudes, cuando
no tiene un solo triunfo en las urnas.
Ahora dice que jugará como independiente y anda en precampaña como
libre, pero nadie apuesta un quinto por una victoria suya.
Es de mencionar que, siendo delegado de los Programas Federales de
Bienestar, fue destituido por actos de corrupción.
Ahora resulta que el presunto Comité de Derechos Humanos de Nuevo
Laredo, ni es asociación civil ni su titular, Jesús Raymundo Ramos
Vázquez, es licenciado (en nada).
Fue castigado y denunciado por el gobierno de los Estados Unidos y la
FGR por estar al servicio de un cártel mexicano. Acosaba a las fuerzas
federales por paga, de lo cual luego abundaremos.









